   
«Cuando afirmamos
que la poesía es un medio de conocimiento es, en parte, porque,
como dice Valente, "toda poesía es, ante todo, un gran caer en la
cuenta". Una de las grandes revoluciones de la poesía que se concibe
así es su conciencia de explorar un territorio desconocido e invisible,
por el simple hecho de no estar controlado, orientado y premeditado de
antemano. Por esto el poema, visto así, es un animal sospechosopara
toda ideología; simple y llanamente, porque la ideología
sabe que ella puede ser la primera víctima de ese "primer animal
visible de lo invisible" (como diría Lezama), y esto asusta. La
ideología quiere operar sobre un sistema teórico que, evidentemente,
casi siempre se hace a la medida. Lo imprevisible no está previsto
por la ideología. "La ideología -dice Valente- brinda entonces
al escritor un surtido de temas al que aquél puede, por una u otra
razón, acogerse, pero cuanto mayor sea su sumisión a la intencionalidad
temática mayor será la distancia que lo separa de la realidad.
En tales condiciones, la literatura tiende a tematizarse; es decir, convertirse
en mera comunicación de temas y el proceso creador pierde su calidad
de conocimiento; lo que lo esteriliza de raíz"». |